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Mostrando entradas con la etiqueta pololeo. Mostrar todas las entradas
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jueves, 30 de diciembre de 2010

Declararse ¿en este tiempo?

Nunca me la he jugado por un hombre, todos llegan solitos, las situaciones se dan, aunque a veces provocadas, pero nunca le he rogado a nadie que esté conmigo. Y es que soy muy orgullosa, si se hace de rogar, si no me pesca, simplemente, lo dejo ir. Creo que en eso estamos fallando las mujeres últimamente, se la damos tan fácil a algunos que nos utilizan, juegan y pierden lo más lindo del amor: el romanticismo.
Hay amigas que me dicen pero ¿qué pierdes con decirle que te gusta?, más allá que te diga que no, no habrá muerte, ni funerales y así te sacas la incertidumbre que te tiene prendida a él, pero ¿para qué apresurar una situación? también hay que ser inteligente y ver cuanta agua tiene la piscina, nadie quiere quedar con el moretón en la cabeza (que es lo que menos te podría pasar)

Cuando era niña si me gustaba alguien, le escribía cartas de amor, le sacaba fotos a escondidas, descubría toda su vida conversando con sus amigos (claro, no había Facebook) pero cuando ya tienes 20 años o más, ¿es necesario decir que te gusta alguien? creo que eso se subentiende. Y por favor no nos hagamos las locas, si él no ha entendido el mensaje no es que sea tonto (o que sea hombre) la verdad es que no quiere entenderlo o, más simple, no tiene una intención contigo. Los seres humanos tenemos esa capacidad de saber quien está interesado en uno, claro derrepente nos equivocamos, es que a veces se confunde la amabilidad con que te gusta o les gustas a alguien, suele pasar. Entonces, para mí eso de declararse como que no va a ninguna parte, es como pedir un beso. Los besos no se piden, sólo se dan. 



Imaginate que haz jurado de guata que él anda detrás tuyo, que esas conversaciones por msn eternas por la noche, que esas miraditas y esa "complicidad" que se tienen es porque... (chan, chan, chan)... le gustas. ¿Qué pasa si es sólo buena onda?,  ¡cómo tan ingenua! imaginate le lanzas todo tu rollo pasional, tu ilusión y él para que no te pases más rollos te deja de hablar... ¡qué típico! y ¿qué pasa con nosotras? obligadas a olvidar. Yo prefiero lanzar algunos palitos, si son respondidos es una señal de que sí, si no mejor me retiro de la cancha dignamente y me siento en la banca para prepararme para el siguiente partido. ¿Cobarde? quizás, bueno cada uno tiene sus maneras de comportarse en el amorsh. Y qué, ¿acaso ñoñamente le vas a decir "me gustas"?, eso se entiende por sí sólo, nadie es tan tonto ni tan hombre como para no entender tus mensajes y actitudes.

Con el tiempo he ido aprendiendo que la cosa comienza con una magia así media inexplicable, algo de una tincada, de un palpitar, que se va acrecentando con el tiempo, pero cuando vas conociendo a la persona se va quitando, ese sentimiento comienza a decaer y es ahí cuando descubrimos  si es amor. Se trata de una discernimiento muy profundo e intimo que toca hacer antes de decidir de estar con alguien, para no equivocarse, para no jugar con lo sentimientos. Igual debo reconocer que para mí el pololeo es algo serio, muy serio a veces, es un paso hacia el compromiso, por eso no he tenido muchas historias serias en el amor, porque si no vale la pena mejor no llevarlo a cabo. En eso creo y voy a seguir creyendo. 

martes, 8 de junio de 2010

Los papá-pololo

El otro día conversaba con un amigo sobre mi tema favorito: el amor. Me contaba sobre una ex que había tenido. Se sentía tan orgulloso porque cuando estuvieron juntos, ella había dejado de fumar y tomaba menos y resaltando me decía "de seis cigarros, ahora sólo fumaba uno porque yo no le dejaba". Mi respuesta fue categórica "está bien ser autoritario con los hermanos, pero no con la pareja por algo la escogiste".

Hay cosas que en esta vida uno no elige, los padres, los hermanos y hasta los amigos son incidentales. Pero la pareja es la única opción que tenemos para elegir, aunque bien sabemos cuando cupido se mete nos ciega de tal forma que lo feo lo vemos bonito, que lo desagradable lo vestimos de cuento de hadas...

¿Por qué nos esmeramos en cambiar al que elegimos libremente?, uno conoció así a la otra persona, con sus vicios y sus defectos entonces...¿por qué cambiarlo? No nos conformamos con lo que hay, buscamos más allá. Está bien, hasta cierto punto pero cuando tu pololeo cae en la rendundante crítica, en que no le gusta como te vistes, como caminas, te corrige por todo y se amurra cuando sales sola con otras personas, se vuelve una relación tortuosa.

Son los que he llamado "Pololos papás" o "pacos", que se enojan cuando no los llamas, le debes explicaciones, le debes presentar a todos tus amigos, a veces toma las decisiones por ti o se enoja cuando cometes errores. Comienzan criticando tu ropa o los malos modales, como si no tuvieras suficiente con tu papá, luego te piden explicaciones por qué llegaste tarde o te llaman para saber dónde estás. Al principio, es lindo, es romántico y tierno pero después se vuelve peligroso. 

Pololeos como éste te hacen daño, que más que disfrutar de la compañía pareciera que están contigo para modelarte a su manera y, a veces, las mujeres, como amamos tanto, cedemos. Si no le gusta como te vistes, lo que usas y te pide que cambies de atuendo cuando sales, si no deja juntarte con tus amigos porque dice que son mala influencia o está permanentemente rehuyendo a tus invitaciones para salir... que se vaya a la punta del cerro.

viernes, 19 de febrero de 2010

¿Existen las segundas oportunidades?

Cuando terminamos una relación de pareja y quedamos "enganchadas", lo único que queremos es que éste se aparezca por nuestra casa pidiendo disculpas. Muchas veces me asomé a la ventana de mi casa, tal penelope, esperando a que llegara, que se arrepintiera de lo que se estaba perdiendo y al final no pasó, al menos no en el tiempo que esperaba.

La vida continuó, aprendí, crecí, tuve otro pololeo que me marcó demasiado, pero siempre recordé con cariño al anterior, porque inevitablemente uno le toma cariño a los momentos vividos y esas instancias que construyeron  su relación. Pero después de un tiempo considerable, después de 6 años, en que recién terminaste una relación, aparece justo este personaje que tanto anhelaste en su momento. Decías "si llegara a pedir disculpas le doy otra oportunidad", pero ¿después de 6 años, vale la pena? Imagínate, estuviste haciendo tu vida y él también pero una mágica conversación los volvió a unir, luego decidieron juntarse, porque era verano, porque se sentían solos y de ahí en adelante esa "amistad" tornó en un interés exhaustivo por parte de él. 

¿Qué hacer? la persona que yo más quise y que habría dado otra oportunidad en su momento me pedía que volviéramos, que estuviéramos juntos nuevamente y que arregláramos nuestras diferencias. Me prometía un amor verdadero, tal príncipe azul. ¡Qué horror!, lo que más yo quería hace 6 años, pasaba cuando ya estaba en otra. Y es que es injusta la vida y da vueltas y justo cuando no estamos ni ahí nos da la sorpresa. 
Intentó engatusarme, conquistarme y volver a hacerme suya, pero no le resultó... no sé qué esperaba después de 6 años de no vernos. ¿Que cayera a sus pies, que volviera a sus brazos y me refugiara durante el invierno solitario que se avecinaba? La verdad es que cualquiera habría preferido haber pasado el invierno en sus brazos, varias veces me pregunté si hacerme la indiferente había sido bueno o si debería darle su segunda oportunidad. La verdad es que no estaba preparada, tenía muchas heridas abiertas y sin querer el destino me daba la chance para una venganza de las buenas. 

Cuando yo quería que estuviéramos juntos prefirió la calle, las mujeres y el carrete. Está bien era un pendejo y por eso lo entiendo, pero ¿por qué ahora me viene a decir que estemos juntos, cuando justo me sentía débil? Por suerte fui inteligente, me vino la corazonada de que junto a él sólo serían más problemas, le haría mal porque yo no estaba bien. 

Eso pasó, fue una etapa. Pero él siempre vuelve, siempre está presente en mi vida, siempre me habla por msn y me pide disculpas por todo lo que ha pasado. Se transformó en un cabro bueno. Se acuerda de todos nuestros pasajes juntos y de nuestra relación, cosas que en verdad ni recuerdo y no es por mala, sino por el tiempo, supongo. De vez en cuando le manda saludos a mis padres y hermanos, quiere de alguna forma integrarse a la familia y derrepente vuelve para halagarme, para valorarme y, sin quererlo, hacerme sentir bien. No sé con qué intención si ahora está lejos. 

Creo que las segundas oportunidades sólo existen si es que la cosa va en serio. ¿Por qué volver a pololear con alguien si no es para siempre, para volver a vivir los mismos dramas, para destruirse mutuamente más? Muchos creen que las segundas oportunidades sirven para cerrar el círculo, para no quedarse con ganas y terminar bien el asunto. Sin embargo, uno siempre quiere más y el círculo se vuelve vicioso, por eso no creo en las segundas oportunidades. Sólo creo que se dan a las personas que se quieren de verdad y con quienes quieres compartir una vida juntos, con quien crees que no existe otra más y que es irremplazable. Sólo así, existen las oportunidades, si no ¿para qué?